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Cuando la generación “Y” es el pretexto - Columna de Opinion - Diario La Gaceta

Los jóvenes “Y” saben que lo que hoy se construye, sólo se logra si lo hacemos en red; lo tienen en su ADN. No hay que enojarse porque estén hiperconectados; es parte de su riqueza y se puede aprender mucho de ello.

10 febrero, 2015

Habitualmente en los ámbitos empresarios, uno de los motivos de consulta y preocupación se refiere al modo de encontrar soluciones para “lidiar” con la Generación “Y”. Casi inevitablemente sólo se escuchan quejas, críticas, hasta comentarios despectivos; muchos de ellos expresados por la generación antecesora (la “X”), y otras por los antecesores de los antecesores (los Baby boomers), a la sazón, padres de mujeres y hombres “Y”…

Los “Y” piden flexibilidad para todo, son cómodos, exigentes, no quieren pagar el “derecho de piso”, pretenden que el trabajo no les arruine otros aspectos importantes de la vida como lo son el estudiar, el hacer tarea solidaria, el desempeñarse en política y si a eso le sumamos que como son jóvenes pretenden divertirse, pasarla bien con amigos, buscar parejas que acompañen el proceso de la vida en el aquí y ahora o con perspectivas de futuro, conforman un “combo” en el que para muchos la generación Y (entre los 20 y 30 años) sea la generación irreverente.

Hace pocos días, el CEO de una financiera nos solicitó que le buscáramos un “gerente” entre “veinte y muchos” y “treinta y pocos”, es decir, algún militante “Y”, pero que estuviese dispuesto a trabajar 12 horas diarias (SIC), ser un “talibán” (SIC) del trabajo, tener “hambre de gloria” (SIC) y mucha ambición. Le recomendamos ver la película Wall Street y volver a charlar… Tal vez el problema radique en que hay una mirada muy sesgada de muchas personas en las organizaciones respecto a los jóvenes y sus expectativas. Otro alto ejecutivo extranjero nos decía con bastante altivez: “es que todo es cuestión de dinero…”. Puede serlo para él y para la cultura de nuevos ricos en la que se formó, pero no lo es para la generación criticada, no lo es para jóvenes con intereses superadores, con sueños en sus corazones y realidades dispuestos a transitar.

En las empresas conviven todas las generaciones, desde los llamados “ tradicionalistas” (aquellos que nacieron antes de 1945), los “baby boomers” (entre 1945 y 1965); los generación “X” (1966 y 1980) y nuestros cuestionados “Y”, desde 1980 a la actualidad; sin duda es un trabajo muy arduo que implica mucho equilibrio para entender y gestionar los valores de todos estos estratos, que son absolutamente distintos. La convivencia se hace posible y la realidad se impone. El tema es repensar el modo de que tal encuentro generacional sea lo más fructífero para la empresa y para las personas. Si se hacen cortes por demografía en las organizaciones, los Y ya son mayoría, son el presente y el futuro, Son la mano de obra que tenemos (otro capítulo será la nueva generación, la “Z” que ya se está incorporando al mercado laboral y que son aquellos que nacieron a partir de 1995).

Cuestión de “roles”

Teniendo en cuenta el valor cuantitativo de la generación Y en la vida de las organizaciones, nos encontramos que uno de los mayores problemas es entender y hacernos cargo de lo que nos están solicitando.

La Generación Y reclama a quienes los conducen, justamente que no los conduzcan; sí, en cambio, que los acompañen; que no les den órdenes, que les expliquen; que no nos se suban arriba del caballo cuando buscan resultados, en tal caso que cabalguen juntos.

Estos jóvenes entendieron algo central: en las organizaciones sólo hay “roles”. Ser jefe, gerente, o lo que sea, no nos hace más, sólo nos obliga a desempeñar un rol, pero en el vínculo, somos todos pares. Los jóvenes “Y” saben que lo que hoy se construye, sólo se logra si lo hacemos en red; lo tienen en su ADN, no hay que enojarse porque estén hiperconectados, es parte de su riqueza y se pued aprender mucho de ello. Tengo la suerte de trabajar con jóvenes Y. Prometo que es fantástico hacerlo. Estos tips ayudarán a obtener lo mejor de cada uno de ellos:

• Trabaje en sus paradigma respecto a los jóvenes, (no todo tiempo pasado fue mejor).

• Sea humilde al momento de pedirles una tarea.

• Escúchelos sin prejuicios (“que me va a enseñar este pibe…”). Respételos.

• Analice seriamente las perspectivas que ellos le planteen..

• Sea directo y claro respecto a los objetivos concretos que espera de su trabajo.

• Recuerde: Cálido con la persona, duro con el problema.

• Oriéntelos en sus intereses, ayúdelos en el desarrollo de sus inquietudes

• Demuéstreles que son parte del proyecto, esto es involúcrelos de verdad

• Aproveche la capacidad de los jóvenes de trabajar en Red, ellos saben hacerlo porque nacieron en un mundo globalizado.

• Sea alegre, disfrute con ellos el trabajo. Para ellos, trabajar no es una condena bíblica.

•Descubra junto con ellos las oportunidades que tienen en el trabajo, suelen ser muy imaginativos y si hay oportunidades, hay más permanencia.

Tal vez el mayor desafío consista en el trabajo que como jefes, líderes y gestionadores de personas haya que hacer.

En estos tiempos de incertidumbre, aprovechemos la capacidad de los jóvenes Y de mantenernos actualizados, saben buscar datos, la facilidad que tienen con la tecnología es un plus que no hay que desaprovechar. Ellos aman los proyectos concretos, la flexibilidad, el sentir que son protagonistas de lo que hacen, el no ser ignorados, el ser respetados. Es cierto que quieren divertirse, que quieren tener equilibrio entre su vida personal y laboral, que quieren ganar dinero para poder estudiar, viajar, sostener y/o ayudar a sus familias y darse sus gustos.

Entre usted y yo: ¿no es tan mala idea, no? Si nosotros no pudimos del todo, no nos enojemos con ellos que no son los responsables de lo que no nos fue permitido. Por lo tanto, que el pretexto no sea la generación “Y”. Somos nosotros, no ellos, los que debemos aceptar felizmente la necesidad de liderar de otra manera.