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El tiempo de vacacionar - Artículo de SlowLife Magazine

El especialista Julio Bresso, Director de Bresso Comunicación y Management, nos da recomendaciones de como preparar las vacaciones en las empresas, para que no se resienta el trabajo y haya un descanso real.

22 diciembre, 2015

vacaciones

Escribo este artículo desde Mar Del Plata, definida por muchos como la Capital turística del País.

Vine por motivos laborales, pero no evito caminar por su rambla en estos últimos días de noviembre donde el sol sigue siendo casi tibio y la brisa del mar nos hace sentir más sanos y felices. La ciudad está toda preparada: limpia, prolija, expectante, esperando a los millones de turistas que la visitarán proximamente. El lanzamiento de la temporada coincide con este diciembre de nuevo Presidente de la Nación. Verano distinto.

Y mientras deambulo mirando negocios, acompañado por ocasionales perros amigables, admirando a mujeres y hombres que hacen running, caminan o bailan para estar bien no sólo por fuera, sino en eje, interiormente, (gracias a ese regalo que nos da el movimiento y que muchas veces olvidamos), pienso en lo icónica que es esta ciudad para muchos trabajadores.

Mar del Plata está repleta de hoteles para pasar unos días cerca del mar, de la diversión y de la cultura. Muchos de esos hoteles son de sindicatos. Si hay sindicatos con hoteles, al menos uno de ellos está en esta capital balnearia. El sindicalismo sabe interpretar los gustos de sus afiliados.

En términos de Recursos Humanos y al momento de organizar las vacaciones la cosa no es tan poética. Muchas veces en la empresas, sean grandes o Pymes, organizar las salidas se convierten en dolores de cabeza, discusiones entre compañeros de trabajo, caos, malos entendidos, etc.

El primer aspecto a considerar es el de aprender a desconectarse del trabajo. Muchas veces estando en nuestro receso anual laboral, seguimos conectados por medio del teléfono y la tablet. ¿Eso es hacer el corte de vacaciones? Definitivamente no, porque no terminamos de de desconectarnos con lo laboral y no nos conectamos con quienes están a nuestro lado: familia, amigos o encuentros circunstanciales.

Vacacionar es poner todo el cuerpo y el alma en otro lugar, aunque me quede en casa, es habitarnos en otra sintonía. En eso muchas organizaciones son irrespetuosas con este derecho.

Siempre se dice que nadie es imprescindible. Es cierto, salvo en vacaciones. Si nos llaman para consultarnos sentimos que somos importantes, pero en realidad denota una mala organización y mala gestión de las vacaciones y, aunque sutil, una profunda falta de respeto por el tiempo del empleado, sin importar el puesto que tenga.

Por lo tanto, aquí es indispensable una buena gestión del área de RRHH o de quien “arme” las vacaciones. No es sencillo, pero les doy la primera regla básica: siempre tiene que haber un back-up de la tarea de quien se va.

Segundo aspecto importante a considerar: alentar a que nuestros empleados se tomen sus vacaciones sin culpa, no limitarlos en lo que les corresponde. Es importante tener en cuenta especialmente a aquellas personas que tienen posiciones críticas por las fechas (áreas de balances contables, liquidadores de sueldos, etc.) que suelen verse perjudicados al momento de elegir fechas. Es necesario buscar alternativas para resolverlo. Las hay y muchas de ellas no son económicas.

Por último, hace unos días un alto ejecutivo me planteaba el dolor de cabeza que le implicaba resolver el tema de vacaciones con las nuevas generaciones (“Y”, “Z”), porque la mayoría pide tres semanas. Le recomendé creatividad al momento de organizarse (o mucho Ibuprofeno), porque el mundo va hacia esos lugares. No es este el espacio para definir si es mejor o peor. SImplemente, es así.

Si a eso le sumamos los feriados, los días puente, los días de exámenes y alguna que otra gripe en el año, el tema se complica un poco más.

Lo cierto es que si para nosotros las vacaciones son valiosas, también lo son para los demás. Seamos profesionalmente organizados y humanamente generosos.

A preparar las alpargatas, ojotas, ropa liviana y protector solar. Adonde vayamos, o en el patio de casa, las vacaciones son nuestras y nos merecemos disfrutarlas a full.

Brindemos por ello y por un 2016 mejor para todos y eso, en gran parte depende sólo de nosotros.

¡Felices vacaciones!